“Llegué con solamente
un traje y la gente decía que parecía un vago. 20 años después aparece Marlon
Brando con una remera y todos se babean por él. Eso demuestra todo lo que
progresó Hollywood” Son palabras que se le atribuyen a una de las caras más
reconocidas del mundo del cine: Humphrey Bogart, quien nació en Nueva York un 25 de
diciembre de 1899.
Dueño de una personalidad avasallante frente a la cámara fue
por excelencia el tipo duro de la década del 40. Su actuación más recordada es
por supuesto la de Rick Blaine en Casablanca. Sin embargo, personalmente lo prefiero
en la película de 1954, “The Caine Mutiny” (“El motín del Caine”) por la cual
recibió una nominación a los premios de la Academia, en donde la interpretación
del Comandante Philip Francis Queeg aquejado por problemas mentales es
simplemente soberbia.
No tenía la pinta de Clark Gable pero su carisma y atractivo
lo convirtieron en un muy demandado actor principal. Era el tipo malo con
corazón bueno que lograba una curiosa empatía con el espectador y claro está,
la mayoría de la veces se quedaba con la chica. Sobresalió en un momento del cine en donde no se necesitaban millones de dólares en efectos especiales para hacer grandes películas, el talento de los actores, escritores y del director era la clave.
En 1951 obtuvo el Oscar al mejor actor por su interpretación
en “The african queen” (La Reina del África). Trabajó en más de 70 películas,
destacándose: “The Petrified Forest” (El bosque petrificado; 1936), “The
Maltese Falcon” (El halcón maltés; 1941), “Casablanca” (1943), “To have and
have not” ( Tener y no tener; 1944).
Les dejo un fragmento de la película “The Caine Mutiny”
(1954) y de yapa, otro de “Casablanca” (1943).
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