
El Barcelona se adjudicó por segunda vez el Mundialito de clubes que se jugó en Japón al derrotar por 4 a 0 al Santos de Brasil. Los goles los marcaron Lionel Messi en dos oportunidades, Xavi Hernández y Cesc Fábregas.
La mejor definición del partido la dio Neymar, minutos después del silbatazo final: "Nos enseñaron a jugar al fútbol".
En un fútbol en donde los principios y los valores escasean como agua en el desierto, las actitudes de los dos equipos fueron ejemplares.
Los catalanes jugaron quizás su mejor partido del 2011, con un Xavi y un Andrés Iniesta inspirados, más un Liones Messi desequilibrante. Un Víctor Valdez que estuvo a la altura cada vez que tuvo que participar y el capitán, Carles Puyol, con la jerarquía y voz de mando que lo caracterizan.
El equipo español superó en todo momento al brasileño y lo redujo a la mínima expresión, sólo con juego.
Por el otro lado, el Santos hizo lo que el Barcelona le permitió, casi nada. Sin embargo, en ningún momento recurrió a la violencia para compensar la abismal diferencia de técnica.
Neymar pasó desapercibido y se notó que la presión le pesó. Más allá de esto, es un talento de 19 años al que Brasil le va a apostar fuerte para el próximo mundial que organizará en casa en 2014.
Con la actuación de este partido, Messi, se habría asegurado por tercera vez consecutiva el balón de oro que se entregará el próximo 9 de enero.
La mejor definición del partido la dio Neymar, minutos después del silbatazo final: "Nos enseñaron a jugar al fútbol".
En un fútbol en donde los principios y los valores escasean como agua en el desierto, las actitudes de los dos equipos fueron ejemplares.
Los catalanes jugaron quizás su mejor partido del 2011, con un Xavi y un Andrés Iniesta inspirados, más un Liones Messi desequilibrante. Un Víctor Valdez que estuvo a la altura cada vez que tuvo que participar y el capitán, Carles Puyol, con la jerarquía y voz de mando que lo caracterizan.
El equipo español superó en todo momento al brasileño y lo redujo a la mínima expresión, sólo con juego.
Por el otro lado, el Santos hizo lo que el Barcelona le permitió, casi nada. Sin embargo, en ningún momento recurrió a la violencia para compensar la abismal diferencia de técnica.
Neymar pasó desapercibido y se notó que la presión le pesó. Más allá de esto, es un talento de 19 años al que Brasil le va a apostar fuerte para el próximo mundial que organizará en casa en 2014.
Con la actuación de este partido, Messi, se habría asegurado por tercera vez consecutiva el balón de oro que se entregará el próximo 9 de enero.
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